Evaluamos tu puerta antes de tocar nada.
Te decimos qué cerrojo o cerradura necesitas realmente — y lo instalamos en la misma visita. Sin obras, sin sorpresas en el precio.
Hay situaciones donde no se trata de cambiar lo que falla — sino de instalar algo que directamente no está.
Una puerta que lleva años con el mismo pomo básico. Un piso donde nunca se colocó un cerrojo de seguridad como segunda barrera. Y hay puertas que desde fuera parecen correctas y por dentro no tienen el nivel de protección que deberían.
Lo hemos visto muchas veces.
Hace poco, en un piso del Guinardó: el inquilino llevaba dos años convencido de que su cerradura era suficiente. Cuando miramos, tenía un cilindro estándar de los años 90. Sin protección antipick, sin protección antitaladro.
Antes de recomendar nada, evaluamos. Si lo que tienes ya cumple, te lo decimos. Si hay un problema real, también — antes de tocar nada.
Muchos pisos en Barcelona llevan años con la misma cerradura estándar: sin cilindro de calidad, sin escudo, sin ninguna protección real. Un problema que se resuelve en una visita.
Cuando llegas a un piso nuevo, no sabes qué nivel tiene la cerradura ni cuántas copias de llaves existen. Llegamos, evaluamos y te decimos exactamente con qué trabajas.
Una sola cerradura es un único punto de resistencia. Un cerrojo bien instalado cambia el nivel de seguridad real de la puerta — sin obras ni complicaciones.
Si lo que tienes no es suficiente, hay opciones. Te asesoramos sobre qué modelo encaja con tu puerta y tu nivel de riesgo real. Sin venderte el más caro si no es lo que necesitas.
Somos proveedores e instaladores de cerraduras de alta seguridad en Barcelona.
Si no sabes exactamente qué necesitas, te damos asesoramiento gratuito cuando llegamos.
Desde que nos llamas hasta que instalamos, el proceso tiene un orden concreto — y ese orden importa.
No empezamos por recomendar una cerradura. Empezamos por evaluar tu puerta.
La cerradura más cara del mercado no sirve de nada si el marco de la puerta cede con un golpe fuerte. En la mayoría de casos, lo que determina la seguridad real no es el precio de la cerradura, sino la solidez del conjunto. Eso es lo primero que evaluamos.
Cuando llegamos, miramos la puerta como un todo. El tipo de hoja, el material del marco, el estado de las bisagras, el espacio disponible para instalar un cerrojo adicional. Cada detalle condiciona qué tiene sentido instalar y qué no.
Hay situaciones donde la recomendación obvia no es la correcta.
Una puerta acorazada con el marco de madera original puede necesitar reforzar el marco antes que instalar una cerradura nueva. Y una puerta de aluminio en planta baja puede tener el cilindro que pone el fabricante de serie — que no es, ni de lejos, una cerradura de seguridad.
Lo hemos visto muchas veces, en pisos de Poble Sec, de Sant Martí, de Hospitalet: puertas que desde fuera parecen bien protegidas y por dentro tienen el hardware básico de la obra. En esos casos, no instalamos lo que el cliente nos pide sin más. Primero evaluamos qué tiene sentido para el conjunto real de esa puerta.
Si lo que tienes ya da el nivel que necesitas, te lo decimos. Si hay una mejora que tiene sentido real, también — sin presionarte, sin venderte el modelo más caro porque sí.
Si la mejora incluye proteger el cilindro frente a arranques o taladros, también instalamos escudos y cerrojos FAC — una de las marcas de referencia del sector.
Las dudas que más nos llegan, respondidas sin rodeos.
Depende del tipo de cerradura, el trabajo que requiere la puerta y el material elegido.
No damos precios cerrados sin ver qué hay — pero sí hacemos un presupuesto gratuito antes de empezar.
Sin letra pequeña, sin costes que aparecen después.
En la mayoría de casos, menos de una hora.
Una instalación estándar no requiere obras.
Llegamos, evaluamos, instalamos y nos vamos — en la misma visita.
El cambio sustituye algo que existe y está deteriorado o comprometido.
La instalación añade algo nuevo: una cerradura donde solo había un pomo básico, o un cerrojo donde la puerta no tenía segunda barrera.
Y el diagnóstico in situ determina cuál es tu caso.
En la mayoría de casos, no.
La instalación de un cerrojo estándar no requiere obras — solo taladrar el punto correcto y ajustar el mecanismo al marco.
Si hubiera alguna limitación en tu puerta, te lo comunicamos antes de empezar.
No tienes que saberlo tú.
Llegamos, miramos el tipo de puerta, el marco, el uso y el nivel de seguridad que necesitas — y te lo decimos.
Si lo que tienes ya es suficiente, también.
Depende de lo que tengas.
Si la cerradura actual da un nivel de seguridad aceptable, añadir un cerrojo puede ser más eficiente que cambiar el conjunto.
Si la cerradura es básica y el riesgo lo justifica, la combinación de cerradura nueva más cerrojo de seguridad es la opción más completa.
Te lo explicamos in situ antes de tocar nada.
Una cerradura de alta seguridad tiene el cuerpo y el cilindro reforzados para resistir los ataques más habituales: bumping, ganzúa, taladro y arranque.
Una estándar no tiene esa protección.
Si tu puerta lleva una cerradura de hace más de 10 años, casi con total seguridad no es de alta seguridad — y cuando lleguemos, te lo decimos.
En muchos casos sí, pero depende del tipo de puerta y del sistema actual.
Antes de confirmarlo, revisamos.
Si hay incompatibilidad, te lo comunicamos antes de empezar.
Con todas las marcas de calidad del mercado — Fichet, Regi, BTV y otras — sin ataduras a ningún fabricante.
Eso nos permite recomendarte lo que mejor encaja con tu puerta y tu presupuesto, no lo que más nos interesa vender.
Sí.
3 años en material y 6 meses en mano de obra.
Si algo falla en lo que instalamos, volvemos.
Sin excusas, sin coste extra.
Sí.
Trabajamos en portales de fincas, puertas de comunidad y locales comerciales.
La evaluación y el proceso son los mismos — primero miramos, luego recomendamos.
Sí.
En la mayoría de casos, atendemos el mismo día que nos llamas, incluso si es de noche.
Disponibles 24 horas.
Llegamos en 30 minutos y evaluamos antes de tocar nada. Presupuesto gratis.